Despierta, todo lo que firmemente pensabas era inversamente proporcional a la realidad.
Quien no quería mirar eras tú, ni abrir un milímetro tus pestañas... ¡soñabas tanto sin necesidad de estar dormida!
Siempre fue una de tus inútiles aptitudes...
Aún así ,volvía a ser el mismo círculo sin fin... cuando algo hacia al fin terminar con las legañas... no podías mantener los ojos abiertos demasiado tiempo. La luz te cegaba. Y los volvías a cerrar bien fuerte, y aunque ya en otra dirección... sigues sin ver nada.