lunes, 12 de octubre de 2015

Si hay algo que aprendí de mi breve (aunque intenso) paso por la escena es que en el teatro hay que apostar. 
Una vez decidido quién eres, en quién te vas a convertir durante tres horas de un miércoles has de llevara cabo las acciones y los gestos necesarios... y atreverte a sentir lo pertinente.
Si te quedas a medias, si dudas... quedas I N D E F I N I D O. No llegas a saber si mereció la pena escoger el camino que escogiste porque no arriesgaste del todo.
Porque solo cuando apuestas por hasta el más mínimo movimiento de cabeza, solo entonces, puedes saber si funciona o si has de volver a empezar...

Si hay algo que aprendí de mi breve (aunque intenso) paso por la escena es que si bien no soy muy buena actriz, soy una buena aprendiz (o eso creo).
Y queridos míos, dejad que os alumbre en este punto a modo de pequeño secreto, por si algún despistado aún no se había enterado: Con el amor ocurre lo mismo.