martes, 5 de noviembre de 2013

¡Todos para uno y uno para todos!

Se oye un grito de guerra: ¡Todos para uno y uno para todos! Y parece que una máquina del tiempo me lleve al lugar y el tiempo exactos del que proceden esas voces ahora lejanas.
Y empiezo a recordar: Una casa del color de una gaviota, en medio de una calle que lleva al mar.
Furbys que encerrar en armarios y un perro gigante que por alguna misteriosa razón no me aterra como me ocurre con los demás.Y dos niñas con coleteros que dan mil vueltas a melenas rubias. Ríen.
Un olor a macarrones con tomate y un ocio descontrolado hacen que la máquina de un salto espacio - temporal... me lleva donde las melenas rubias, ahora sueltas, comen cerezas y rosquilletas después de clase, pierden buses, viajan a Francia, ven pelis de Harry Potter a rabiar... y ¡qué cosas! Las sonrisas aún están.

Pasan 21 años y aquí seguimos, aquí sigues, con tus risas y sonrisas de siempre, sin que absolutamente nadie te las pueda quitar. ¡Felicidades beautiful! Sigue llevando los años con la alegría y belleza que te son propias.

Firmado: Ur little pony

domingo, 13 de octubre de 2013

Existen montañas muy altas, caminos realmente estrechos a una gran distancia del suelo, y mil ramas que se interponen y pinchan si no vas cubierto con un mono antiradiactividad de pies a cabeza.
He visto ríos excesivamente enfadados, escupideras por las que caminar a gatas parecía buena opción y rocas demasiado inescalables con precipicios a ambos lados. Descensos destroza - rodillas y saltos demasiado altos para la intolerancia a la adrenalina.
Y os juro que en algún lugar de un valle hay cuestas interminables con desniveles que la espalda es incapaz de soportar.
Parecería una locura aventurarse.
Y sin embargo me gusta gritar si me pincho con las ramas cuando alguien que las estaba apartando las suelta sin querer. Subir las montañas y caminos estrechos si es con la mejor de las compañías. Caer en ríos  cuando hay superhéroes  personas sencillas que se atreven a rescatarte. Escalar rocas y subir escupideras oyendo voces que aseguran que no vas a caer. Dar saltos porque te animan a hacerlo. Bajar por lugares sinuosos mientras escuchas consejos sobre cómo poner las rodillas aunque ni sepas ni sabrás.
Y subir cuestas con grandes desniveles cuando siempre hay alguien que espera ... y no desespera.
No es el camino... si no con quién quieres caminar

miércoles, 18 de septiembre de 2013

En el número 71, piso 4º, puerta 7 hay mucha luz.
Siempre encontrarás partidas una o dos pastillas de la tableta de chocolate cuando abras la nevera, y el horno se caerá si lo estiras demasiado para hacer las pizzas.
A las cucarachas les encanta colarse en el baño los días de verano, aunque por el salón también se pasean de vez en cuando. Allí donde toca el piano desafinado las canciones de siempre.
En el número 71, piso 4º, puerta 7, los ladrones no podrían ser sigilosos cuando llegaran al 6º escalón de madera.
En las estanterías encontrarás más libros de filosofía que en una biblioteca... aunque la parte izquierda está dedicada a la obsesión por las cajas y las agendas.
En el pasillo de los espejos hay disfraces, y vestidos de etapas inimaginables. Y en la bañera que queda cabes si eres contorsionista.
En el número 71, piso 4º, puerta 7 viven dos potitos.
El potito de verduras pronto comenzó a colorear las paredes de los pasillos, y el día que empezó a hablar ya nadie fue capaz de que parara. Y de los plastidecor pasó a tocar la guitarra.
El potito de frutas revolucionó el número 71, piso 4º, puerta 7. Puso la casa del revés y la llenó de cuadros y de ocurrencias brillantes.
Me encanta la luz.



domingo, 1 de septiembre de 2013

Oh querida Margaret

Tú siempre has tenido ese carácter distante, como si participaras en un juego en el que no te importa demasiado si ganar o perder. Y ahora has perdido, más que perdido has abandonado el juego, posees ese extraño encanto que solo se da en personas muy ancianas o en enfermos desahuciados, el encanto de los derrotados. Pareces tan frío, tan frío, tan envidiablemente frío. [...] Eras un amante maravilloso. Era estupendo acostarse contigo, y supongo que sobretodo porque en realidad te resultaba indiferente. ¿No es así? Nunca lo hacías con ansiedad, sino de forma natural, fácil, parsimoniosa, con absoluta confianza y perfecta calma, como si abrieras la puerta a una dama o la ayudaras a sentarse a la mesa, más que expresando deseo por ella[...]
¿Sabes? Si pensase que nunca más vas a hacerme el amor... bajaría a la cocina, cogería el cuchillo más largo y afilado que encontrase y me lo clavaría en el corazón ¡Te lo juro que lo haría!
Pero algo que yo no tengo es el encanto de los derrotados, aún no he tirado la toalla ¡estoy decidida a ganar! ¿Qué es la victoria para una gata sobre un tejado de zinc caliente? Me gustaría saberlo, supongo que aguantar sobre él todo lo posible.


lunes, 22 de abril de 2013

domingo, 24 de marzo de 2013

Ya se que te cuesta levantarte de la cama y ni si quiera sabes para qué te despiertas todas las mañanas. Que desde hace un tiempo decidiste iniciar una guerra que se ha vuelto contra ti misma. A hacer, a intentar lo que ya es inintentable. A ir a contracorriente de las señales de la coherencia y el sentido.
Ya se que nunca quisiste que fuera mal, que os perdierais mutuamente. Y probablemente el cincuenta por cien del conjunto crea que no ha acabado mal. Pero para ti hace tiempo que se fue todo a la mierda. Y lo que no sabe es que empezó a perderte desde el mismo momento en que empezó a decepcionarte, una tras otra. Y puede que no lo parezca. Tú siempre supiste ver los lazos que sabías que podrían brillar como los de nadie. Y te entristecía saber que ese habría sido vuestro caso. Lo habría sido.
Y se que sabes que no podemos volver atrás, que desde que pusimos el reloj en hora la arena empezó a consumirse en vano. Que deberías marcharte, a un lugar que vuestras almas no hayan rozado. Pero hasta el mundo entero no es lo suficientemente grande.
Que deberías marcharte...
Pero cuando vuelves a girar el reloj aún sigues deseando que vuelva por ti. Y la arena se sigue consumiendo... solo que siempre esperas que esta vez no será en vano.

lunes, 7 de enero de 2013

La soledad de los números primos

Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás,emparedados entre otros dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían. Esto último lo pensaba sobre todo por la noche, en ese estado previo al sueño en que la mente produce mil imágenes caóticas y es demasiado débil para engañarse a sí misma.
En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras,y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto cn otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.
Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos.

-Paolo Giordano-

miércoles, 2 de enero de 2013

Chispas de luz

Ha pasado un año, y pocas cosas han cambiado en mi. Sigo siendo un desastre: Mi cabeza está bien amueblada aunque un poco desorganizada, sigo sin hacer la cama por las mañanas, y sigue habiendo montones de ropa en mi escritorio. Y mil cajas llenas de cosas que me da pena tirar. Tengo 4 o 5 bolsas con ropa de mis amigas por devolver. Aún no he ido a que me cambien las gafas que me marean y tengo algunas deudas por pagar que mi despistada mente olvida por momentos.
Sigo sin dejarme el maldito chocolate y ni si quiera me he planteado hacer ejercicio.
Sigo llorando, porque sigue doliendo, supongo que las heridas no cicatrizan si les sigues alimentando con lo que las nutre.
Y sin embargo lo bueno que tiene el ser débil es que puedes fortalecerte más. Vaciarse para llenarse de nuevo. Y hoy me siento un poco más llena, no se que habrá cambiado.
El ganador se lo lleva todo... pero los perdedores tenemos la ventaja de poder remontar.

La desdicha.... la exquisita tragedia...
la Susan Hayward de todo esto.